Mi Más Grande Guía.

Madre, te hablo a ti

estando ambos, con vida,

gozo de buena salud

y tú aun, no agonizas;

te digo: eres mi ejemplo

el sol que me ilumina

quien la vida me dio,

te debo hasta la sonrisa,

forjaste lo que soy

me pintaste una vía

me enseñaste a caminar,

por ti, mis pies van de prisa.

Me hiciste oír, en el alma,

a la persona desvalida;

a creer siempre en Dios

sin juzgar al que mal camina,

a no esconder nunca el pan

a quien más lo necesita

a mirar con bondad,

a desechar toda envidia

a tener la vista en alto

y la frente al cielo erguida

pero sobre todas las cosas

a mostrar una mano amiga.

Por eso te honro a ti,

como mi más grande guía,

aunque soy de escaso hablar

y de penas escondidas,

te amaré eternamente

aunque poco te lo diga,

aunque te oiga en silencio

y de pronto, brote mi risa

aunque este aquí, a tu lado

y de pronto; en la otra esquina

no lo hago por molestar

ni porque tu voz me irrita

suelo siempre ser así,

de mente fugaz y distraída.

No amamos en la medida

de verbos dichos por día,

sino con la profundidad

que uno en el otro vibra,

dentro de aquel corazón

que cuando te mira, suspira.

Luis Morales

21-04-2021

Dedicado a mi mamá, porque le debo la vida entera.

Vivencias - CC by-nc-nd 4.0 - Luis Guillermo Morales Hernández