Tu Recuerdo Me Acompaña.

Así como llegaste ayer

hoy nuevamente, te marchas

Dios guie tu camino,

y te bendiga en abundancia

gracias por este tiempo

que el cielo, nos regalara

estuvimos de nuevo unidos

en una misma morada;

como lo fue una vez,

antes de partir Luisana.

¿Quién me despertará cada día?

¿Quién levantará mi alma?

¿Quién me acompañará en patineta?

en el camino a la plaza

serás por siempre Sophia

mi gran amor, a distancia.

Se acrecienta un gran silencio

las paredes, no me hablan

no dan calor a mis manos

no aprenden nuevas palabras

no avivan el brillo en mis ojos

cuando mis pupilas; te llaman.

Pero lo decidió el Señor

en su voluntad, nadie manda

solo imploro de rodillas

volverte a ver, en un mañana.

Se va otro trozo de mi vida

y no se detiene mi andanza;

se vestirá de soledad

ese día, en que te vayas.

Marcha y se muy feliz

no te turben mis lágrimas

ni te entristezca esta congoja;

tu recuerdo me acompaña.

Quedará tu silla vacía,

se irán; tus largas pestañas

¡Ay! mi niña cuanto dejas;

inerte, en esta casa.

Tu partida, cual golpe seco

es dolor, que nunca pasa

como aquel grito; ahogado (…),

eternamente, en mi garganta,

es como arañar el viento,

o intentar detener el agua

que entre mis dedos, se cuela;

sin ya poder atraparla,

es la tensión del abdomen;

empañando, mi senil mirada.

Pero tu futuro es brillante

eres rayo de esperanza

ese destello de luz,

sosteniendo mis añoranzas.

Tu hogar se une de nuevo

de su mano, otra vez andas

se te abrirán nuevas puetas

allá, lejos en España

quizás, con un poco de suerte,

te conviertas en murciana.

Espera ansioso tu papá

para abrazarte, con calma

tocar tu larga melena

juntar palma, con palma

y así seguir el camino

contemplado juntos, el alba.

Yo volveré a reír

alegre por tu progreso

esperando aquí, o allá

a que se de tu regreso;

he de aguardar, por ti (…),

en un lugar del universo.

Luis Morales

18-11-2020

Dedicado a mi nieta Sophia Valentina, quien se marcho a España. Pero al amor, que nada vence, no lo aleja la distancia, ni lo aturde la tormenta, siempre estará allí (…); hasta el día en que tu vuelvas.

Vivencias - CC by-nc-nd 4.0 - Luis Guillermo Morales Hernández